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Récord de suicidios en Argentina: por qué aumentaron como nunca antes en la historia del país

Buenos Aires, 13 septiembre (NA) - Por años fue un tema tabú. De esos que no se hablan. Y que incluso muchos expertos señalaban que no había que exponer porque eso generaba un efecto contagio....

Récord de suicidios en Argentina: por qué aumentaron como nunca antes en la historia del país

Buenos Aires, 13 septiembre (NA) - Por años fue un tema tabú. De esos que no se hablan. Y que incluso muchos expertos señalaban que no había que exponer porque eso generaba un efecto contagio....

Buenos Aires, 13 septiembre (NA) - Por años fue un tema tabú. De esos que no se hablan. Y que incluso muchos expertos señalaban que no había que exponer porque eso generaba un efecto contagio.

Hoy se ha vuelto una realidad tan dramática que hace repensar todo y desentrañar esa lógica que, claramente, parece haber fracasado.

El suicidio se ha convertido en un drama social que no se puede ignorar ni silenciar. Y en la Argentina aún más. En apenas 8 años –entre 2017 y 2025– los suicidios aumentaron un 57,6%. Pasaron de 3.304 a 5.209 por año.

Son 14 personas que se quitan la vida cada día. Pero son muchos más los que lo intentan, aunque no se llegue a concretar. Nunca se habían registrado tantos hechos en el país. Se rompieron los más dramáticos récords.

Otro dato muestra la gravedad del tema: la tasa de suicidios subió a 11,8 casos cada 100.000 habitantes, triplicando la de homicidios y superando incluso el número de fallecidos en siniestros viales: es más, el número de muertes autoinfligidas equivale a la suma total de las víctimas de asesinatos y accidentes de tránsito.

Dentro de ese panorama general, los jóvenes son los más afectados: es la principal causa de muerte en el grupo de entre 15 y 34 años, desplazando a los accidentes viales que históricamente encabezaban esa estadística. Y en la población general, el suicidio es la principal causa de muertes violentas.

Otro dato que impacta es la diferencia por sexo: el 78,6% de los suicidios son protagonizados por varones. Es decir, casi 4 de cada 5 son hombres. Expertos en psicología y psiquiatría señalan que esa diferencia por género puede estar relacionada con que son suicidios que se concretan (no los intentos que no se consuman) y los hombres suelen utilizar métodos más violentos y, por ende, más “efectivos” que las mujeres para quitarse la vida.

Otro dato que ratifica esa idea es que hay muchos más casos de intentos no consumados entre las mujeres que en los hombres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que por cada hecho consumado hay entre 10 y 20 intentos de suicidio. Y, pese a que en Argentina los intentos de suicidio son de notificación obligatoria en el sistema de salud desde abril de 2023, también se sabe que hay un enorme subregistro cuando todo queda encorsetado en el ámbito privado.

Si bien la Provincia de Buenos Aires (por ser la más poblada) fue la que tuvo la mayor cantidad total de estos hechos (1.977 casos, el 38% del total) eso se condice con su demografía. Sin embargo, Entre Ríos –que tuvo 288 suicidios en 2025- fue la provincia que registró la tasa más alta de la Argentina en relación con su población. La provincia mesopotámica tuvo una tasa de casi el doble que la media nacional: 20,8 suicidios cada 100.000 habitantes. Le siguen San Luis (18,9) y Salta (17,4).

Los datos surgen del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación y reflejan que solo en un año, del 2024 al 2025, los suicidios aumentaron un 22,6%. Fueron 5.209 el año pasado contra 4.249 del precedente.

El problema es tan grave que la tasa de suicidios en Argentina (11,8 cada 100.000 habitantes) hoy está muy por encima del promedio global registrado por la OMS (9,1 cada 100.000 habitantes). Y forma parte también de algo que está ocurriendo a nivel regional: en las Américas los suicidios aumentaron mientras que en el resto del mundo bajaron.

En todo el planeta los que sí se multiplicaron fueron los problemas de salud mental. En ese contexto, Argentina se ubicó entre los países con mayor tasa de suicidios de América Latina, solo superada por Guyana, Surinam y Uruguay.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el índice en Latinoamérica es de 9,2 suicidios cada 100.000 habitantes, casi tres puntos por debajo de lo que está ocurriendo en territorio argentino.


UN TEMA EN LA AGENDA PÚBLICA

Hoy el tema está en el candelero. De hecho, septiembre tiene un relieve especial porque es el de “Prevención del Suicidio”, a tal punto que varios legisladores nacionales –incluso del oficialismo- pidieron que el Congreso Nacional esté iluminado con el color amarillo distintivo. Otros solicitaron que se declare de “Interés legislativo” la conmemoración del "Día Mundial para la Prevención del Suicidio" (el pasado 10 de septiembre).

Solo en lo que va de 2026 en el Congreso de la Nación hubo 23 proyectos presentados por 88 diputados y senadores (algunos repetidos) que se relacionan con esta problemática: existieron 8 pedidos de Informe al Poder Ejecutivo Nacional, propuestas de modificación de la ley vigente, demanda de citaciones a funcionarios nacionales, exigencia de programas específicos para la atención de estos casos y hasta llamados a declarar la “Emergencia Nacional por los Suicidios”.

Es más, el tema suicidios se metió en medio de la discusión política como nunca antes lo había hecho en la historia argentina. Y hubo casos en particular que despertaron todas las alertas como el impacto que esto está teniendo en las Fuerzas Armadas y de Seguridad, personal que encima cuenta con un arma a mano provista por el propio Estado.

La ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva, admitió: “Se incrementaron los suicidios de las fuerzas en 2025; hubo un 30% más que en 2024. Pero les cuento algo: se incrementaron los suicidios en el país y las fuerzas federales no escapan a esa realidad”.

En los últimos tiempos ha habido muchos cuestionamientos al accionar del Gobierno en materia de salud mental, con denuncias de un desfinanciamiento muy grande y del intento de cierre o limitaciones en lugares especializados como el Hospital Laura Bonaparte.

Otra demostración de cómo esta problemática cobró una actualidad muy fuerte se vio reflejada incluso en la Legislatura porteña donde –en medio del debate por la mora generalizada entre los endeudados por la situación económica- se escucharon testimonios desgarradores de personas que perdieron a algún familiar que se suicidó por el acoso cuasi mafioso de los prestamistas, un tema que también ha generado distintos proyectos legislativos en el Congreso de la Nación.

Y existen registros también que hablan de la solidaridad, en medio de semejante drama. Distintas organizaciones religiosas están realizando misiones en puentes de la Argentina para intentar evitar los suicidios -cada vez más frecuentes- desde esas infraestructuras. Un ejemplo es lo que ocurre en el puente Zárate-Brazo Largo (sobre el río Paraná) que comunica la Provincia de Buenos Aires con la de Entre Ríos.

Allí, la ONG “Tu Esperanza” (de la Cámara Pastoral) ha salvado decenas de vidas de personas que pretendían suicidarse desde esta mega estructura de metal y cemento. En 2025 rescataron a 204 personas al borde del abismo –literal y metafórico-, en un cuadro dramático que se incrementó más del 20%.

Según datos de esta ONG evangélica y de la Gendarmería Nacional, en Zárate hay 10 intentos de suicidio por semana, la gran mayoría desde esa mole que se extiende por 30 kilómetros y donde, cada tanto, se pueden ver carteles de este grupo que dicen “Puedes superar esto. Hay esperanza”, acompañados por el número telefónico 3487-589876 donde atienden las 24 horas, llamados que se han potenciado en el último año llegando a más de 20 por semana.

El trabajo de estos voluntarios junto a la Gendarmería comienza con el monitoreo permanente de las cámaras que hay sobre el puente y cuando hay un caso sospechoso, van rápidamente en Uber o en un vehículo de la fuerza para tratar de frenar el peor desenlace. La mayoría de las veces, lo logran.

Algo similar ocurre con los “Ángeles del Puente”, una comunidad de la iglesia evangélica Casa de Dios, que ha logrado que 560 voluntarios se sumen a “patrullar” una y otra vez el Puente Belgrano -que une las ciudades de Resistencia, en Chaco, y la de Corrientes Capital- para detectar a personas con intención de quitarse la vida y convencerlas y acompañarlas para que no lo hagan. Desde agosto de 2023 tuvieron 260 intentos de suicidios desde esta estructura y rescataron a 163 personas; pero lamentablemente observaron cinco casos letales.

Hay varios proyectos legislativos en el Congreso Nacional para declarar la “Emergencia por suicidios desde los puentes”, con propuestas concretas –como la colocación de mallas de acero o estructuras que impidan treparse- para frenar estas acciones, tomando como referencias algunos ejemplos como el del Golden Gate de San Francisco, que con esas medidas logró bajar los casos. Pero lo que es claro es que esta es otra de las piezas de este desgarrador rompecabezas del fenómeno de los suicidios, un flagelo que se disparó como nunca antes en el país.

La Agencia Noticias Argentinas ofrece una cobertura especial en la que opinan desde autoridades del Ministerio de Salud de la Nación hasta destacados expertos como el médico y ex diputado Mario Fiad (autor de la ley de Prevención de Suicidios vigente), la psicóloga María Fernanda Azcoitia (presidenta de la ONG Centro de Asistencia al Suicida), el neuropsiquiatra Ignacio Brusco (decano de la Facultad de Medicina de la UBA), Alejandro Terriles (presidente de la Asociación de Sociólogos de la República Argentina), Esteban Toro Martínez (presidente de la Asociación de Psiquiatras de la República Argentina), Esteban Dávila (Director de Salud Mental de la Provincia de Entre Ríos) y el periodista Nicolás Lucca (autor del libro “Diario de un Roto”).


LA POSICIÓN OFICIAL

Consultado acerca de las razones que pueden estar detrás del incremento tan importante de esta problemática, desde el Ministerio de Salud señalaron que “desde una perspectiva de Salud Mental, el suicidio se entiende como un fenómeno complejo en el que pueden intervenir múltiples factores.

No existe una única causa ni una explicación que permita anticipar cada caso. Por eso, frente a una evolución preocupante de los indicadores, la respuesta debe partir de evidencia concreta y concentrarse en identificar tempranamente las situaciones de riesgo y mejorar la capacidad de respuesta del sistema de salud”.

Y agregaron: “El Gobierno tiene una preocupación concreta por la evolución de estos indicadores, particularmente por su impacto en adolescentes y jóvenes. El dato obliga a mejorar la capacidad de detección, atención y seguimiento, y a evaluar qué intervenciones producen resultados efectivos”.

El Gobierno nacional aduce que es un fenómeno regional –aumentó un 17% en América- no solo argentino, algo que choca con lo que ocurre en el mundo donde la tasa de suicidios disminuyó entre 2000 y 2019. “Argentina cuenta con un marco legal específico para la Prevención del Suicidio y, desde 2022, con un Programa de Abordaje Integral de la Problemática del Suicidio. El desafío actual es consolidar herramientas que permitan transformar ese marco en intervenciones concretas, medibles y orientadas a resultados”, señalaron desde el Ministerio de Salud.

Más allá de describirlo como un “fenómeno multicausal”, desde el Ejecutivo remarcaron que “pueden intervenir factores relacionados con la salud mental, consumos problemáticos, experiencias de violencia o abuso, conflictos familiares o vinculares, pérdidas significativas, aislamiento y otras situaciones de vulnerabilidad.

Estos factores no deben interpretarse como causas directas: pueden aumentar el riesgo en determinadas circunstancias y de manera diferente en cada persona”. Y en ese punto es que insisten en que no es correcto reducirlo a una sola explicación, “ya sea exclusivamente psiquiátrica o exclusivamente social”.

En la cartera de Salud apuntan que “en Argentina, al igual que en otros países, los varones presentan una mayor mortalidad por suicidio, mientras que adolescentes y jóvenes constituyen un grupo de especial relevancia epidemiológica. No existe una única explicación para estas diferencias.

En la adolescencia y la juventud se producen importantes transformaciones y pueden aparecer situaciones de vulnerabilidad vinculadas con la salud mental, los vínculos, los consumos, la violencia, el aislamiento u otras experiencias adversas”. Y agregan que hay que evitar “explicaciones simplistas: el objetivo no es etiquetar a una población, sino utilizar la información disponible para intervenir antes y mejor”.

Por otro lado, las autoridades sanitarias apuntalan que “el suicidio tiene una dimensión personal y subjetiva, pero puede estar influido por múltiples factores que interactúan en cada situación. Por eso, no es adecuado plantearlo como una elección entre una explicación exclusivamente individual o exclusivamente sociológica.

Desde la salud mental, es fundamental identificar las situaciones de sufrimiento y los factores de riesgo de cada persona, sin asumir que todas las personas responden de la misma manera frente a circunstancias similares”. Esto también implica evitar una mirada reduccionista: no todas las personas que atraviesan una crisis tienen un trastorno mental y no todas las personas con un trastorno mental presentan riesgo suicida.

Con la ley vigente, los intentos de suicidio “son eventos de notificación obligatoria al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud” desde 2023. Hay 246 centros en todo el país que notifican los intentos. “Mejorar estos registros permite que la Nación y las jurisdicciones cuenten con información más sistemática sobre los intentos de suicidio, además de los datos de mortalidad.

El registro es fundamental porque permite conocer mejor la magnitud y las características del problema, identificar dónde se concentra el riesgo y orientar las intervenciones y los recursos de manera más eficiente”, argumentan desde la cartera.

Es clave que se tomen en serio cualquier manifestación de sufrimiento y/o malestar vinculada con la posibilidad de morir o de hacerse daño, “evitando minimizar o desestimar estas expresiones. Ante estas situaciones, es importante escuchar de manera respetuosa, acompañar sin juzgar y favorecer el acceso a una consulta con el sistema de salud.

Las familias y las personas cercanas cumplen un rol importante, pero no tienen que resolver solas una situación de riesgo. Cuando existe una preocupación concreta, corresponde recurrir a profesionales y dispositivos de salud”, dice el Ministerio. En Argentina está disponible la línea nacional 0800-999-0091, gratuita y de atención permanente, para orientación y apoyo en situaciones de urgencia de salud mental. También ante situaciones de riesgo o emergencia, se debe recurrir a una guardia hospitalaria o al servicio de emergencias correspondiente.


OTRAS MIRADAS

Alejandro Terriles, presidente de Asociación de Sociólogos de la República Argentina (ASRA), cree que la falta de políticas públicas y la reducción de la inversión en Salud Mental por parte de la Administración de Javier Milei está agravando la vulnerabilidad de muchos sectores que necesitan atención. “Este gobierno es un productor de desastres sociales. Creo que lo que estamos viendo en este momento es terrible. Yo veo muy imposible que este gobierno neoliberal sostenga políticas de salud mental accesibles o que mejore la eficacia del sector público al que está empecinado en destruir”.

Por otra parte, el sociólogo señala que “el suicidio quizás es uno de los fenómenos en los que más se tiende a caer en explicaciones simplistas. Pero no hay una causa única. No se puede decir que una persona murió por suicidio simplemente porque se quedó sin trabajo, por una separación, por una depresión, o porque estuvo expuesto a redes sociales en forma frecuente. Este es un fenómeno multicausal en el que intervienen diferentes dimensiones tanto individuales, familiares, comunitarias, económicas. Y, obviamente, es un fenómeno -de alguna otra manera- prevenible”.

El neuropsiquiatra Ignacio Brusco, decano de la Facultad de Medicina de la UBA, escribió para NA: “El suicidio es una pandemia crónica y una de las mayores causas de mortalidad en adultos jóvenes, junto con los accidentes viales. Debe reconocerse la importancia de la salud pública como política de Estado”. Y agregó: “La pandemia de COVID-19 fue un ejemplo claro” de los problemas de vulnerabilidad social que potencian los factores de riesgo. “El aislamiento social, la interrupción de la escolaridad, la incertidumbre global y la angustia de finitud incrementaron la fragilidad emocional. Hoy nos encontramos en ‘peripandemia’, pues si bien el proceso infeccioso terminó, impactan fuertemente los factores sociales y culturales de la pandemia”.

La psicóloga María Fernanda Azcoitia, presidenta del Centro de Asistencia al Suicida, le confirmó a NA que “la cantidad de llamados (a la línea 135) se ha incrementado considerablemente desde hace unos 8 o 10 años, con un fuerte incremento durante la pandemia que se mantiene en la actualidad”. La experta asegura que hace años la OMS viene advirtiendo sobre una “epidemia de suicidio y depresión” y que eso es lo que “lamentablemente estamos viviendo”. Azcoitia apunta a que son “muchas razones” que se combinan en este fenómeno: “tienen que ver con la complejidad del mundo en el que vivimos, donde hay desde crisis económicas, laborales, pérdida de empleo… Pero especialmente entre los jóvenes -que es donde se registra el aumento más significativo de las tasas-, se relaciona con la poca esperanza en el futuro y, las adicciones de todo tipo: a redes sociales, al juego, a los consumos problemáticos. Esto es muy grave y va en aumento. Todas estas cuestiones tienen una relación directa sobre la ansiedad, sobre la depresión, y esto hace que se dé todo este aumento”.

Por su parte, Esteban Toro Martínez, presidente de la Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA), sostiene –en su columna de Noticias Argentinas-: “El suicidio es un fenómeno complejo y multicausal, en el que interactúan factores psicológicos, psiquiátricos, familiares, sociales y culturales. Por eso, oponer un fenómeno colectivo a un problema individual de salud mental constituye una falsa dicotomía”. Y agrega: “Argentina cuenta con una Ley Nacional de Prevención del Suicidio. El desafío es traducirla en políticas sostenidas: detección precoz, acceso oportuno a la atención, seguimiento después de un intento y articulación entre salud, educación, familias y comunidad”.

Esa ley que menciona Toro Martínez -la 27.130- tiene como autor al ex diputado nacional por Jujuy Mario Fiad, quien señaló a Noticias Argentinas que hay que “comprender el suicidio como un problema prioritario de salud pública” y eso “exige superar los mitos, el estigma y la compasión silenciosa. Debemos abordar esta realidad con firmeza y articulación directa entre el Estado, la sociedad civil, los servicios de salud, los medios de comunicación, las escuelas y las familias”. El actual diputado provincial jujeño agrega –en una columna para NA- que “el aislamiento prolongado durante la pandemia debilitó las redes emocionales e institucionales de contención, dejando secuelas que persisten. A esto se suma el hiperconsumo digital sin restricciones, factor que cataliza adicciones, estrés, ansiedad, depresión y fenómenos complejos como el ciberacoso”. Y agrega: “El suicidio es una tragedia prevenible, pero su abordaje exige políticas sostenidas, coordinadas y sistemáticas. Las respuestas espasmódicas y los esfuerzos aislados no alcanzan. Prevenir es, en definitiva, un compromiso colectivo que no admite más postergaciones”.

En tanto, el periodista Nicolás Lucca, autor del impactante libro “Diario de un roto” (Editorial Galerna), subraya: “la Argentina ha batido su récord de suicidios. El récord superado es del año anterior, que también había quebrado la marca del año previo. Sólo en el primer cuatrimestre de este 2026, los intentos de suicidio alcanzaron la cifra de 32,3 casos por día. Hasta el año pasado, promediamos los 24,7 intentos. Es un salto del 40%”. Y remarca: “Detrás de cada intento de suicidio, hay una persona que no ve otra salida. Detrás de cada muerte autoinfligida, hay una vida perdida”.

Una vida perdida que se multiplica por miles. Y que crece como nunca se ha visto. Marcando los peores récords de la historia argentina. En un tema que era tabú pero que pide a gritos ser escuchado.


NÚMEROS ÚTILES

-0800-999-0091 – LÍNEA NACIONAL PARA URGENCIAS EN SALUD MENTAL - Hospital Nacional Laura Bonaparte (urgencias de salud mental 24 hs).
-LÍNEA 135 – CENTRO DE ASISTENCIA AL SUICIDA (EN AMBA – DE 8 A 24)
-0800 345 1435 – CENTRO ASISTENCIA AL SUICIDA (TODO EL PAÍS – DE 8 A 24)
-911 – CENTRAL DE EMERGENCIA NACIONAL – 24 HORAS EN TODO EL PAÍS

Agencia NA

Fuente: https://noticiasargentinas.com/sociedad/record-de-suicidios-en-argentina--por-que-aumentaron-como-nunca-antes-en-la-historia-del-pais_a6aa5d1b6820f3f874ac63f82

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